¿Porque Patatas Bravas?

Las Patatas Bravas

¿A quién no le apetece disfrutar de una buena caña, o un vermú, en un  bar de toda la vida y compartir unas patatas bravas con la pareja, la familia o un grupo de amigos? No sería exagerado decir que, junto con las croquetas y la tortilla española, las patatas bravas son una de las tapas más célebres, al menos en Madrid. Una buena tapa de patatas bravas nos hace digerir mejor que ya es domingo y que nuestro fin de semana va languideciendo, eso sin duda. Las bravas son y serán un clásico en la Comunidad de Madrid, pero también en otras Comunidades Autónomas, que usan diferentes tipos de salsa para aliñar este delicioso y barato manjar.

Si lo que queremos es cocinar esta receta en casa, el plato es bastante sencillo de elaborar, es nutritivo y está al alcance de todos los bolsillos, por eso la patata es un ingrediente que nunca debe faltar en nuestra despensa. El secreto de su elaboración está, sobre todo, en la salsa brava, aunque también en el punto de fritura de las patatas, que no deben quedar apelmazadas, sino sueltas, crujientes por fuera y más tiernas y melosas por dentro.

En definitiva, las patatas bravas son un plato imprescindible en nuestra dieta mediterránea, y su receta está básicamente compuesta por patatas cortadas a cuadros y bien fritas, bañadas en una salsa cuyo ingrediente fundamental, al menos en Madrid, es la pimienta cayena, una variante del pimentón rojo molido, pero en esta ocasión picante. Ojo, no hay que  inundar las patatas en la salsa. Algunos restaurantes sirven la tapa con demasiada salsa, y no queda bien.

Hay chefs y cocineros que son partidarios de cocinar esta salsa usando el tomate, y otros que niegan rotundamente que el tomate forme parte de la elaboración de la salsa brava, total, que no se ponen de acuerdo. Iremos viéndolo por partes, porque como podréis comprobar más adelante, hay tantas variedades de patatas bravas como de paellas valencianas, y más en los tiempos que corren, en los que las artes culinarias están de rabiosa actualidad, con prestigiosos chefs elaborando nuevas recetas secretas de salsa brava con toques innovadores.

Hay incluso un célebre cocinero con Estrellas Michelin que inventó una nueva receta consistente en rellenar la patata con una infusión de salsa brava y alioli, en lugar de servir la salsa por encima, para no desperdiciar salsa. Debe ser una maravillosa explosión de sabores.

Historia de las Patatas Bravas

El origen de la receta de patatas en salsa brava no está muy claro. Muchos gastrónomos expertos en el tema no han conseguido ponerse de acuerdo respecto a cuándo surgió la primera tapa de bravas. Si bien, la gran mayoría sí coincide en suponer que las patatas bravas vieron la luz en Madrid por primera vez.

Hay quienes dicen que la receta de patatas bravas surgió en el Madrid de la posguerra. La patata es un tubérculo barato, y en tiempos de escasez y pobreza, era un alimento básico que no podía faltar en cualquier mesa española. Otros expertos piensan que la primera referencia a las patatas bravas es la que mencionaba, en uno de sus libros el escritor, ingeniero y gastrónomo Ángel Muro, allá por el año 1893: “cualquier salsa, cualquier aliño conocido o por conocer, le va bien a la patata, incluso con cebo y azafrán, que es como las gastan los pobres en Madrid”. Sin embargo, otros escritores y expertos cuentan que la receta surgió en el Madrid más castizo en los años 50, y que hubo una disputa por la autoría de esta tapa entre dos bares ya desaparecidos, “La Casona” y “Casa Pellico”. Todos parecen estar más de acuerdo en que durante las décadas de los 60 y 70, esta tapa  alcanzó tal popularidad, que traspasó las fronteras madrileñas, para extenderse al resto del territorio español. Crecieron entonces las variedades de salsas según cada región. En algunas Comunidades se suele utilizar la mayonesa, con el objetivo de atenuar un poco el sabor picante de la salsa brava.

Curiosidades sobre las patatas

  • Las patatas fueron traídas de América en el siglo XVI, y desde entonces, forman uno de los alimentos básicos a tener en cuenta para llenar nuestra despensa. Son económicas y muy versátiles en su elaboración, lo que nos permite hacer recetas y cocinar de todas las formas y con todos los ingredientes que podamos imaginar. Además, son buenas compañeras de verduras, carnes, aves y pescados.
  • Las patatas contienen fibras que facilitan nuestra digestión, si se cocinan al vapor están libres de grasa y contienen vitaminas C y B.
  • Recientemente, la ONU incluyó la receta de patatas bravas en un libro recopilatorio mundial de recetas con patatas, calificando esta receta como netamente española.
  • Las patatas bravas eran esenciales en la dieta de los magníficos periodistas y escritores Luis Carandell y Manuel Vázquez Montalbán. Siendo ambos personajes con altos conocimientos gastronómicos y muy dados al buen comer, la receta de patatas bravas está en sus libros. Podemos encontrar al célebre detective Carvalho de la serie policiaca de Vázquez Montalbán, dando un garbeo por su amada Barcelona y consumiendo unas bravas en cualquier bar. Además, Montalbán tuvo el detalle de regalarnos muchas recetas de creación propia en sus sensacionales novelas.
  • A principios de 2007, se formó una gran polémica a cuenta de las patatas Un periodista inglés, Ian Glants, hablando del Brexit y la situación en Gibraltar, escribió en un tweet “ahora que vamos a la guerra con España, hablemos de recetas españolas sobrevaloradas, por ejemplo, las patatas bravas. Sólo son patatas fritas con kétchup”. No tardaron en lloverle críticas que provenían de todo el mundo. Hasta determinados chefs españoles le invitaron a degustar las bravas en sus locales.
  • Hablando de kétchup, muchos locales venden la salsa brava para llevar a casa, en botes muy parecidos a los de éste.

¡Buen provecho!