Bodega Bartolí

Patatas bravas bodega Bartolí

¿Cómo llegar a la Bodega Bartolí?

Carrer del Vallespir, 41, 08014 Barcelona

Patatas

Como si el interior de la patata se hubiera convertido en el endocarpio de una naranja y se hubiera divido en gajos con piel. Un corte que se estila mucho en Barcelona y que hace las delicias de todo el mundo que visita la Bodega Bartolí.

Una patata vieja escalfada y frita a posteriori (véase la piel arrugada) con un exterior crujiente y un interior hecho del material que están hechos los sueños.

Salsa

Para los exigentes con las salsas el Bartolí estará a partir de ahora en vuestras oraciones y en uno de los números del teclado rápido de vuestro smartphone. Un buen pegote de un alioli hecho con un aceite potente y uno de esos majados tan clásicos con pimentón picante. Solamente os digo que pidáis mucho pan antes de empezar porque os lo acabareis.

Además ese mismo allioli lo podéis pedir para que en el segundo plato podáis mojar con carnes, rebozados o verduras.

La comida caserna de la Bodega Bartolí

Sitio

El Bartolí es una bodega de barrio, de las de toda la vida. En Barcelona estos sitios o actualmente los regentan otro tipo de dueños más orientales o sino han sido reformados por hípsters-modernos que sirven vermut y que desconocen un poco sobre lo que es tratar a una clientela que debe de durar años.

Este local mantiene su esencia, hay mil cosas colocadas como si se tratara de un atrezzo de una novela de Pablo Tusset o de Eduardo Mendoza que le dan un toque realmente autentico y casi preolimpico: Las fotos con famosos (Alaska y Manolo García were here!) o futbolistas de los 90 (son del Español… nadie es perfecto) colgando en vigas jamones, chorizos, ristras de guindillas, ñoras, ajos… las raciones en el mostrador, una gran olla de callos y otra de caracoles, botas enormes de vino y vermut… amazing!!!

La porta del Bar Bodega Bartolí

Trato

El primer día ya notamos que ahí éramos nuevos, que los que suelen ir a comer son los parroquianos que no fallan, y entendemos que eso al recién llegado le pueda parecer discrminación pero a la segunda vez seréis uno más y en el momento que se saben vuestro nombre os sentiréis como cuando la reina de Inglaterra nombra sir a un ilustre pero en vez de en Buckingham Palace en la Bodega Bartolí.

Sin tanta retórica: trato como en casa, de esos de que si no te gusta una cosa te ponen otra y si quieres hacer tu menú al gusto también puedes puedes. Y al final te encantara hacer chistes en barra, que te chiven los 50 platos en la mesa y que    te traten como a un rey mientras comes.

Valoración

Unas patatas excelentes en un rara avis de Barcelona, de esas patatas que rezamos que las podamos encontrar durante muchos años más.

Puedes ir exclusivamente por sus patatas si quieres, pero seria echar a perder todo su potencial. Es verdad que sus patatas bravas no tienen el 5 pero la valoración del local es tan alta que no os podéis dejar llevar por esa nota, así que venga, todos al Bartolí.